Covid19 y alopecia

¿Hay relación entre alopecia androgenética y coronavirus?

Desde los pocos meses de su aparición se han ido desarrollando diferentes estudios sobre una posible relación entre la Covid19 y la alopecia androgénica, que han intentado determinar si este virus podría afectar, aunque fuera mínimamente, a la caída del pelo.

Lo que se sabe

¿Pero, en realidad hay una relación entre la alopecia y el Covid19? Desde que esta enfermedad hizo acto de presencia en el mundo, se han creado numerosas teorías referentes a posibles efectos secundarios que podría originar tanto de origen respiratorio como relacionado a otras patologías más o menos graves.

Existen diferentes estudios que relacionan el coronavirus con la alopecia, siendo una causa de esta o teniendo relación con uno de los posibles efectos de la misma, analizando cómo el virus podría interaccionar con los receptores andrógenos que son las hormonas que desencadenan la alopecia androgénica.

A día de hoy aún no existe una evidencia científica al respecto, pero lo que sí sabemos es la relación que hay entre el estrés y la alopecia.

El estrés, la alopecia y la Covid19

Si es verdad que ambas enfermedades tuvieran una conexión, el estrés podría ser un nexo de unión entre ambas.

El estrés puede ser originado por múltiples factores, algunos de ellos difíciles de identificar, pero lo que sí sabemos es que una de sus consecuencias es la pérdida de pelo. En el caso de la enfermedad, este estrés puede estar originado por causas físicas o propiamente psicológicas, pero en ambos casos derivados de un trauma.

El estrés puede ser originado por múltiples factores, algunos de ellos difíciles de identificar, pero lo que sí sabemos es que una de sus consecuencias es la pérdida de pelo.

Psicológicamente puede afectarnos el hecho contraer la enfermedad, del miedo a poder contagiarnos, de perder el trabajo por la mala situación económica actual o por el mero hecho del confinamiento en sí y de las limitaciones de movimiento y contacto social que venimos viviendo desde el pasado marzo. Son situaciones que pueden acabar pasando factura al individuo en forma de estrés o irritabilidad.

La hormona cortisol

A nivel médico podemos afirmar que el estrés provoca un aumento de adrenalina en sangre, y que mantenido durante varias semanas o meses puede derivar en un aumento de cortisol en el torrente sanguíneo.

El cortisol es una hormona que produce la glándula suprarrenal y que tiene efecto en prácticamente todos los órganos y tejidos del cuerpo. Dos de sus funciones son combatir el estrés y las infecciones.

Este aumento de cortisol en sangre va a provocar una significativa disminución de la circulación sanguínea que derivará en una peor absorción de nutrientes y agua en algunas partes de nuestro cuerpo, como es el caso del cuero cabelludo y de los folículos pilosos.

Ante este déficit, el pelo se debilitará y todos los folículos pilosos que se encuentren en fase de crecimiento o anágena, pasen súbitamente a fase de caída o telógena, lo que se conoce como efluvio telógeno.

Esta es una respuesta natural y fisiológica del ser humano que al sentirse amenazado (por el estrés) deriva parte de sus nutrientes a órganos vitales, de ahí que esas células que se encargaban de llevar esos nutrientes al cabello pasen ahora a hacerlo a otras zonas del cuerpo humano que entiende como más necesitadas.

Mientras dure esta situación los folículos que se encuentran bajo esta tensión no van a volver a crecer y se mantendrán estancados.

Lo recomendable en este caso es superar lo antes posible ese trauma provocado por el estrés ya que si éste se prolonga en el tiempo la alopecia podría convertirse en irreversible.

Lo habitual es que esa caída sea temporal y que una vez superada esa situación se recupere el pelo, aunque hay que tener en cuenta que la pérdida se produce de forma inmediata y que necesitaremos 3 o 4 meses para que vuelva a crecer.

Este tipo de alopecia es diferente a la androgénica o arreata ya que suele ser más homogénea y afectar a todo el cuero cabelludo, aunque en el caso de que esa persona ya padeciera algún tipo de alopecia previa podría sumar su efecto.

Cómo podemos tratar la alopecia derivada del estrés

Como hemos dejado de manifiesto, debemos apuntar terapéuticamente hablando al foco del problema que es la situación originadora de ese estrés. Para ello y si persiste será necesario acudir a un especialista en psicología o en psiquiatría.

De forma paralela recomendamos tratamientos capilares que permitan conservar y recuperar el cabello perdido con mayor rapidez. En Instituto MEDEC disponemos de múltiples soluciones capilares destinados a ese fin, ya que sabemos que en principio es un cabello que se va a recuperar y al que vamos a incentivar con diferentes tratamientos con el que incentivar su crecimiento y mejora de su estado.

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